San Ignacio. Basílica de Loiola

San Ignacio, Basílica de Loiola 2012

Queridos miembros de la Compañía de Jesús y sacerdotes concelebrantes, queridas autoridades aquí presentes, queridos fieles todos, amigos de San Ignacio:

Celebramos el día de nuestro patrono en este lugar entrañable, auténtico corazón de nuestra Diócesis. Esta Basílica de Loyola en la que nos encontramos es, a buen seguro, el lugar de nuestra Diócesis con más eco universal. Llama la atención que un hombre que eligió abandonar la Casa Torre de Loyola y distanciarse de una familia distinguida; alguien que intercambió su vestimenta por la de un mendigo en Monserrat; alguien que quiso ocultarse a los ojos del mundo, para vivir escondido para Dios…; paradójicamente, ese alguien, sea ahora nuestro patrono y uno de nuestros principales referentes en el seguimiento de la voluntad de Dios. En esta paradoja, vemos de alguna manera realizadas las palabras del Evangelio: “El que busque su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí la encontrará” (Mt 10, 39).

¿Qué significa eso de tener un patrono? Es cierto que cada uno de los cristianos, como discípulos de Cristo, partimos de situaciones y circunstancias muy distintas, desde las que estamos llamados a seguir a Jesucristo en nuestra vida. Alguien decía aquello de: “¡Cada uno debe florecer donde Dios le ha plantado!”… Ciertamente, cada uno de nosotros es único e irrepetible, de forma que la santidad no consiste en copiar otros modelos, sino en descubrir nuestro propio camino. Pero eso sí…, teniendo para ello los puntos de referencia necesarios, a modo de estrellas que guíen e iluminen nuestros pasos… El poeta decía aquello de “caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Pero yo me atrevería a rebatirle diciendo que la historia no nace con cada uno de nosotros, sino que nos incorporamos a un pueblo en marcha, a una familia que peregrina, a una Iglesia siempre antigua y siempre nueva… al ejemplo de los ‘mejores’ que nos han precedido, que son los santos, que es San Ignacio, nuestro patrono.

Los santos han sido enriquecidos con dones especiales, pero no a título ‘particular’ o a modo de ‘propiedad privada’. Por el contrario, Dios les ha dado algunas intuiciones que son perfectamente aplicables para el resto de los mortales, independientemente de nuestro estado de vida y de nuestras circunstancias. En el caso de San Ignacio me atrevo a destacar una intuición de la que él hizo su lema, y que perfectamente pudiera ser el nuestro. Me refiero a su célebre máxima: “¡en todo amar y servir!”.

El amor, el auténtico amor, no es el romántico, sino que es el que se traduce de forma inmediata en ‘servicio’. Como San Ignacio gustaba decir: “El amor se manifiesta más en las obras que en las palabras”. ‘Amar y servir’ es un binomio inseparable: Servir sin amar, es servilismo. Amar sin servir, es mero romanticismo.

Recuerdo una expresión que se suele atribuir a la Madre Teresa de Calcuta: “Dormía y soñaba que la vida era sólo alegría…; desperté y vi que la vida era sólo servicio…; me puse a servir y entendí que el servicio es gozo y alegría…“. Los cristianos tenemos razones añadidas para comprender el valor del servicio. No en vano el Hijo de Dios vino al mundo entrando por la ‘puerta de servicio’…

Queridos hermanos, estas reflexiones sobre el lema ignaciano “en todo amar y servir”, son un marco adecuado para poder dirigir una palabra -que pido a Dios que sea profética-, sobre la grave situación que padecen muchos sectores de nuestra sociedad por causa de la crisis económica. Parece ya una convicción compartida que, no estamos ante una crisis como tantas otras que nos han precedido, sino que nos enfrentamos con un reto que cuestiona los fundamentos en los que hemos basado nuestro desarrollo.

En la medida en que Occidente ha ido perdiendo sus raíces cristianas, progresivamente ha invertido sus valores, colocando el ‘tener’ por encima del ‘ser’. Éste ha sido el motivo último por el que ahora nuestra sociedad se encuentra al borde de la quiebra. Una sociedad que coloca el ‘tener’ por encima del ‘ser’, se encamina hacia un consumismo sin límites por las sendas de un despilfarro irracional… De una forma bastante generalizada, las administraciones han gastado el dinero que no tenían, endeudando a las instituciones públicas y comprometiendo el futuro de las generaciones venideras… Por su parte, los bancos, cajas de ahorros e instituciones financieras, sustentaron sus escandalosos beneficios anuales, sobre unos cimientos de una economía irreal, ficticia e insostenible. Los sueldos con los que fueron blindados los consejos de administración han sido inmorales, y siguen siéndolo…

Pero no se trata solamente de mirar hacia arriba, pensando que la situación presente es sólo responsabilidad de quienes han llevado las riendas de la economía. Es obvio que estamos ante un pecado del que todos hemos sido cómplices. También nosotros hemos comprado lo que no necesitábamos, pagando con un dinero que no teníamos, construyendo un modelo de sociedad contraria a los valores del Reino de Dios. Tenemos que reconocer que hasta en los niveles más populares se le había otorgado carta de ciudadanía al fraude fiscal. Sisar a Hacienda parecía estar fuera del campo moral.

Por si fuese poco, en esta grave situación proliferan los especuladores que hacen fortuna de la crisis. Son muchos los especialistas que denuncian que el acoso de los mercados a la economía es desproporcionado; y que solo se explica en el contexto de un chantaje especulador que pretende aprovecharse de una situación límite.

Salir de esta situación va a suponer una catarsis muy grande para todos. ¡Ojalá sea así! ¡Ojalá salgamos transformados! En el momento presente, las políticas de ahorro se nos imponen de forma imperiosa; y pecan de hipocresía quienes se resisten a reconocer esta realidad. La situación creada requiere de un sacrificio colectivo para su sanación.

Ahora bien, un sacrificio colectivo, no implica que tenga que realizarse de forma ‘indiscriminada’ o ‘indiferenciada’ entre quienes tienen más o menos recursos. Decía recientemente el Cardenal Oscar Rodríguez de Madariaga, Presidente de CARITAS Internacional, que “en tiempos de crisis, no se puede recortar la parte destinada a las personas empobrecidas”. Más aún, cuando comprobamos que está aumentando notablemente el número de personas situadas bajo el umbral de la pobreza. Entre nosotros, concretamente, desde el inicio de la crisis, el número de personas atendidas anualmente por CARITAS en Gipuzkoa ha pasado de 15.000 a 24.000. Y es de suponer que los fuertes recortes realizados en el momento presente, especialmente en materia de paro, provocarán en los próximos meses un sustancial aumento de solicitudes a CARITAS.

Pues bien, queridos hermanos, en este día que dedicamos a nuestro patrono San Ignacio, y en este contexto en el que una parte importante de la población se dispone a iniciar sus vacaciones estivales; me atrevo a proponeros a todos los católicos, y a cuantas personas de buena voluntad confían en la gestión de CARITAS, un esfuerzo solidario especial con quienes más estén padeciendo, y previsiblemente vayan a padecer en los próximos meses las consecuencias de esta situación.

Os dirijo una invitación especial a cuantos se sienten interpelados por esta situación, a desprendernos de una paga extraordinaria en favor de los más afectados por la crisis. Algunos no podrán asumir un esfuerzo tan grande, pero tal vez podrían sumarse a la campaña de CÁRITAS para donar un día al mes del sueldo. Otros quizás puedan hacer un donativo puntual.

Por aquello que dice el refrán, “no es lo mismo predicar que dar trigo”, en los días precedentes he dirigido esta misma invitación que hoy extiendo a todos, a los sacerdotes de nuestra Diócesis, así como a los colaboradores y trabajadores ligados a la tarea pastoral de la Iglesia. Su sueldo es muy modesto, muy por debajo del salario medio en nuestra sociedad. Sin embargo, estoy seguro que participarán –de hecho, lo están haciendo ya muchos de ellos- en esta iniciativa de CARITAS.

A la vuelta del verano, en septiembre, organizaremos una rueda de prensa en la que presentaremos con detalle esta iniciativa. Como suele decirse, le pondremos la ‘letra pequeña’. Pero me ha parecido oportuno anunciarlo antes de las vacaciones estivales, para que teniéndolo en cuenta, seamos más austeros en nuestros gastos de estos días.

Agradezco por adelantado vuestra respuesta, que no dudo será generosa, en la medida de las posibilidades. Jesucristo llama a nuestra puerta, y su Caridad nos enriquece. Estoy seguro que, en la situación presente, San Ignacio nos diría una vez más: “¡En todo amar y servir!

+ José Ignacio Munilla

Obispo de San Sebastián

San Inazio 2012, Loiolako Basilika

                 Jesusen Lagundiko kide maiteok, apaiz, agintari eta sinestun maiteok, San Inazioren lagun zaituztegun guztiak:

Gure Elizbarrutiaren bihotz eta erdigune dugun txoko kutun honetan bildu gara, gure patroiaren eguna ospatzeko. Gure Elizbarrutiaren baitan, Loiolako Basilika, mundu zabalean oihartzunik handien duen lekua da, segurutik. Deigarria da, Loiolako dorretxea utzi eta familia ospetsu baten albotik aldentzea erabaki zuen gizona; bere jantzi dotoreak Montserrateko eskale bati eman eta harenak hartu zituen gizon bera; munduarengandik gorde eta Jainkoarentzat bizi izan nahi zuen hura…; Deigarria da bai eta paradoxikoa, gizon hura bera gaur gure patroia eta Jainkoaren nahiaren jarraipenean gure oinarri nagusietako bat izatea. Paradoxa horretan betetzen dira nolabait Ebanjelioaren hitzak: “Bere biziaren jabe izan nahian dabilenak galdu egingo du; bere bizia niregatik galtzen duenak, ordea, eskuratu egingo du” (Mt 10, 39).

Zer esan nahi du patroi bat edukitzeak? Egia da gutako bakoitza, Kristoren dizipulu moduan, egoera eta baldintza oso ezberdinetatik gatozela eta horietatik abiatuta, gure bizitzan Jesukristoren bidea jarraitzera deituta gaude. Norbaitek esan zuen bezala: “Bakoitzak, Jainkoak landatu duen lekuan loratu behar du!”… Benetan, gutako bakoitza bakarra eta paregabea da eta hartaz, santutasuna ez datza besteen eredua itsu-itsuan jarraitzean, alderantziz, gure bidea aurkitu behar dugu. Baina hori bai…, ezinbestekoak ditugu izarren moduan gure pausoak zuzendu eta argituko dituzten oinarriak … “Ibiltari ez dago biderik, bidea ibilian egiten da”… esan zuen olerkariak… Nik kontrakoa ere esango nuke, historia ez bait da gutako bakoitzarekin jaiotzen, ibilian baden taldeari elkartzen bait gara gu, erromesaldian doan familiari, beti zaharra eta beti berria den Elizari… gure aurretik joan diren ‘onenen’ ereduari jarraituz; hau da, santuen ereduari, gure patroi dugun San Inazioren ereduari.

Santuek dohain bereziak jaso dituzte baina ez, ‘bereizgarri’ edo ‘jabego’ moduan. Aitzitik, gainerako gizakiok ere, gure baldintzak eta egoera alde batera utzita,  jaso ditzakegun talentu eta intuizioak eman dizkie Jainkoak. San Inazioren kasuan, hark bere leloa egin zuen intuizioa azpimarratuko nuke, gurea ere izan litekeena: “denean, maitatu eta zerbitzatu!”.

Maitasuna, egiazko maitasuna, ez da erromantikoa, ‘zerbitzuan’ islatzen dena baizik. San Inaziok esan ohi zuen bezala: “Maitasuna, ekintzetan erakusten da, hitzetan baino gehiago”. ‘Maitatu eta zerbitzatu’ aldendu ezinak dira: Maitatu gabe zerbitzatzea, zurikeria da. Zerbitzatu gabe maitatzea, erromantizismo hutsa.

Kalkutako Ama Teresarena omen zen esana datorkit burura: “Lo nengoela, bizitza poza zela amesten nuen…: esnatu eta bizitza zerbitzua zela ikusi nuen…; zerbitzatzen hasi eta zerbitzua poztasuna eta alaitasuna dela ulertu nuen…”. Kristauok zerbitzuaren balioa ulertzeko arrazoirik badugu; Jainkoaren Semea bera, ‘zerbitzuaren atetik’ sartuta etorri bait zitzaigun mundura.

Anaia maiteok, “denean maitatu eta zerbitzatu” San Inazioren leloaren inguruko gogoeta hauek aintzat hartuta, krisi ekonomikoagatik gure gizartearen hainbat eta hainbat talde sufritzen ari diren egoera larriaz ere hitz batzuk esan nahi dizkizuet. Dirudienez, aurretik izan diren besteen ezberdina da zeharo, aurrean dugun krisia; gure garapenaren oinarri izan diren zimenduak kolokan jartzen duen erronka daukagu aurrean.

Mendebaldeak kristau sustraiak galdu dituen heinean, bere balioak aldatu ditu eta ‘edukitzea’ ‘izatearen’ gainetik jarri du… Hauxe da eta ez besterik, gure gizartea porrotaren ertzera eraman duen arrazoia. ‘Edukitzea’ ‘izatearen’ gainetik jartzen duen gizarteak, mugarik gabeko kontsumismoaren bidea hartzen du, bururik gabeko diru-xahutzeari ekinez… Herri-instituzio askok, ez zeukaten dirua gastatu eta erakunde publikoak zorretan utzi eta belaunaldi berrien etorkizuna zalantzan jarri dute… Bankuek, kutxek eta finantza erakundeek bestalde, fikziozko ekonomia eutsiezinaren gainean oinarritu zituzten urteroko etekin izugarriak. Administrazio kontseiluetako kideen soldatak gehigarri lotsagarriekin puztu ziren eta egun oraindik puzten dira…

Baina ez dugu bakarrik gorantz begiratu behar eta oraingo egoera larriaren erru guztia ekonomiaren zuzendaritza izan dutenei bota. Agerian dago bekatu honetan guztiok izan dugula zerikusirik. Gu ere behar ez genuena, ez geneukan diruarekin erosi dugu eta guztion artean Jainkoaren oinarrietatik guztiz alderatutako gizarte eredua eraikitzen joan gara. Bidezkoa da, guztiok aitortzea, herri mailan ere zerga-iruzurra onargarria izan dela. Ogasunari dirua lapurtu edo gutxiago ematea  moralaren eremutik kanpo zegoela zirudien.

Eta hori guztia gutxi ez eta, egoera larri honen erdian, krisiarekin dirutza handia egiten ari diren espekulatzaileak azaldu dira. Aditu askoren ustez, merkatuak ekonomia neurriz kanpo erasotzen ari dira; eta jazarpen hori, egoera larri honetatik onura atera nahi duten espekulatzaileen xantaia baino ez da.

Egoera honetatik irtetea, katarsi handia izango da guztiontzat. Horrela izango ahal da! Eraldatuta irten ahal izango dugu! Orain, herstura politikak ezinbestean ezarri zaizkigu; eta errealitate horren aurka azaltzen direnak hipokrisia erakusten dute. Guztion artean sortu dugun egoera konpontzeak, guztion sakrifizioa behar du ezinbestean.

Baina horrek ez du esan nahi guztiok, gehien dutenak eta gutxiek dutenak, modu berean  sakrifikatu behar garenik. Oscar Rodriguez de Madariaga Kardinalak, Nazioarteko CARITAS-eko Presidenteak berriki esan zuen, “krisi garaian ezin dela txirotutako pertsonei zuzentzen zaien laguntza murriztu”. Are gehiago, pobrezian murgildutako lagunen kopurua nabarmen handitzen ari denean. Gurean, krisia hasi zenetik, urtero CARITAS-ek artatu dituen lagunen kopurua 15.000tik 24.000ra igo da. Eta pentsatzekoa da orain hartu diren neurrien eta esaterako langabeziaren arloan egindako murrizketen eraginez, CARITAS-era joko duten lagunen kopurua asko handituko dela.

Hori guztia dela eta, gure patroia den San Inazioren egun honetan, zuetako askok udako oporraldiak hastear zaudeten honetan, fededun guztioi eta CARITAS-en lanean sinisten duzuen guztioi, gehien sufritzen ari direnekin eta datozen hilabeteotan egoera larrian izango direnekin elkartasuna adierazteko eskaera zabaldu nahi dizuet.

Aparteko ordainsari bat krisiak gogorren jo dituenak laguntzeko erabili dezazuen gonbitea luzatzen dizuet.  Batzuentzat gehiegizko esfortzua izango da, baina horiek ere, beharbada, hilean behin egun bateko soldata jasotzeko CARITAS-ek martxan jarritako kanpainan sar daitezke. Edo diru kopuru zehatza eman.

Nik neuk, “ez da gauza bera sermoia egin eta garia ematea” dion esaerari jarraituz, zuei gaur egindako deia, gure Elizbarrutiko apaiz eta lankide guztiei zabaldu diet aurreko egunotan. Haien soldata ez da handia, gizartean nagusi den bataz besteko soldataren oso azpitik dago orohar. Hala ere, ziur nago CARITAS-en ekimen honetan parte hartuko dutela- izatez, haietako asko horretan ari dira dagoeneko.

Udaren bueltan, irailean, agerraldi bat egingo dugu ekimenaren zehaztasunak azaltzeko. ‘Letra txikia’ jarriko diogu, esan ohi den moduan. Baina udako oporraldien aurretik zuei jakin araztea egokia iruditu zait, opor egun hauetan dirua gastatzerakoan zuhurragoak izan gaitezen.

Aldez aurretik eskerrak eman nahi dizkizuet, jakin badakidalako eskaera honi erantzun zabala emango diozuela, bakoitzak ahal duenaren neurrian. Jesukristo ate-joka daukagu eta haren Karitateak aberasten gaitu. Ziur naiz, San Inaziok gaur berriro esango ligukeela: “Denean maitatu eta zerbitzatu!”