Ntra Señora de Aránzazu

Madre de los “refugiados”

 Santuario de Aranzazu, 9 de septiembre de 2015

      Queridos hermanos:

Con gozo y alegría festejamos a nuestra Madre de Aránzazu, patrona de nuestra Diócesis. El próximo domingo, día 13 de septiembre, Dios mediante, celebramos la eucaristía de inicio del Curso Pastoral 2015-2016 en la Catedral de San Sebastián, con la ordenación sacerdotal de un nuevo presbítero. Estando hoy la “familia” reunida en torno a la Madre, me parece el lugar y el día más propicio para que todos juntos encomendemos a este joven azpeitiarra, Mikel Aranguren, pidiendo para que sea un fiel sacerdote, testigo de Jesucristo en el aquí y ahora de nuestro pueblo.

Sin lugar a dudas, el interés y la preocupación por las vocaciones sacerdotales es uno de los signos más objetivos de eclesialidad. La emergencia moral y espiritual de nuestra sociedad clama por la necesidad de pastores conformes al Corazón de Cristo.

Ciertamente, hay signos muy evidentes de esta emergencia moral y espiritual a la que me refiero: Nos sobran divisiones y nos faltan puntos de encuentro; nos sobran juicios superficiales de unos hacia otros, y nos falta conocernos en profundidad; nos sobran dudas, y nos falta fe; nos sobran sufrimientos y nos falta esperanza… En definitiva, nos sobran “falsos mesías” y “falsas promesas”, y nos falta Jesucristo… Como se narra en el Evangelio, también nosotros estamos desorientados y confundidos, como oveja sin pastor… Sin duda, ¡necesitamos pastores conformes al Corazón de Cristo!

Permitidme ahora que centre mis palabras en la situación que se vive en Irak y Siria, así como en la emergencia migratoria que llega a nuestras puertas. Para nosotros, los cristianos, resulta especialmente familiar el fenómeno de la migración forzada. Estoy pensando -¡cómo no!-, en la huida de la Sagrada Familia a Egipto, escapando de las garras del rey Herodes, que quería acabar con la vida del mismo Niño Dios, quien había venido a dar la vida al mundo. José y María fueron los primeros custodios de aquella vida en peligro, y para poder protegerla, tuvieron que huir por espacio de un tiempo –no conocemos la duración con precisión-, a un lugar lejano y extraño a su cultura… ¿Cómo fue su viaje? ¿Corrieron peligros? ¿Pasaron miedo? ¿Cómo se arreglaron con el idioma? ¿Encontraron quien les hospedase por el camino y a su llegada a Egipto? ¿Cuánto tiempo podrían mantenerse con sus escasos ahorros? ¿Encontraron trabajo? ¿Fueron mirados con desconfianza y sospecha por el hecho de ser extranjeros? ¿Pudieron hacer amigos?…

Sí, la historia se repite, y, una vez más, el Evangelio llama a nuestra puerta. La foto de Aylan, el niño kurdo sirio, de tan solo tres años, ahogado en una playa, se superpone sobre la imagen del Niño Jesús que tuvo que huir a Egipto. Vienen a nuestra memoria las palabras del prólogo del Evangelio de San Juan: “Vino a los suyos, mas los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron, les dio poder para hacerse hijos de Dios” (Jn 1, 11). A decir de este texto evangélico, la acogida es un elemento fundamental que nos capacita para recibir la condición de hijos de Dios.

 

Uniéndonos a la llamada de nuestro Papa Francisco, ponemos en marcha en nuestra Diócesis de San Sebastián la siguiente iniciativa de acogida, que hoy hago pública en este Santuario, y que será presentada en todas las parroquias el próximo domingo:

  1. Nos dirigimos a las familias, parroquias y a las comunidades religiosas que tengan la posibilidad y la disposición de acoger a los desplazados de Irak y Siria que soliciten asilo político.
  2. La acogida que se brindaría a los desplazados tendría una duración de un año, encargándose posteriormente CÁRITAS de su realojamiento e intervención.
  3. Durante este año, las familias de acogida tendrán el acompañamiento necesario de CÁRITAS
  4. Las familias y comunidades dispuestas a ofrecerse para este servicio, deberán conectar con sus párrocos, los cuales se pondrán en contacto con los servicios centrales de CARITAS en San Sebastián, de cara a la coordinación necesaria.
  5. La Iglesia Católica pondrá estos recursos de acogida a disposición de los organismos oficiales encargados de coordinar la acogida a los refugiados.

Añadimos a lo anterior que nuestro deber moral en esta crisis internacional no termina con la acogida hospitalaria de los prófugos, sino que también tenemos una gran responsabilidad en la solución del conflicto armado que está en el origen de esta migración masiva. Estos refugiados de Siria e Irak que llegan a Europa tienen derecho a vivir en su propia tierra, de la cual han sido expulsados por el llamado Estado Islámico. Las intervenciones erráticas que Estados Unidos y Europa han llevado a cabo en Oriente Medio, muy especialmente en la guerra de Irak de 2003, han derivado en la creación de estados fallidos, en medio de los cuales el fundamentalismo islámico ha encontrado su mejor caldo de cultivo. La supervivencia del cristianismo en Oriente Medio está en grave peligro; y no podemos olvidar que estamos hablando de comunidades cristianas que se acercan a los dos milenios de existencia.

Recientemente, el actual Patriarca greco-melquita de Antioquía, Alejandría y Jerusalén, una de las máximas autoridades católicas de Oriente Medio, hacía un llamamiento a la comunidad internacional para que no se limite a acoger a los refugiados, sino que se implique en detener el conflicto desde sus raíces. Sus dramáticas palabras, nos han recordado el deber moral de la intervención militar humanitaria internacional, a la que tantas veces se ha referido la doctrina social de la Iglesia Católica.

En cuanto a nuestro deber con  los que permanecen en los países de conflicto, os comunico que en nuestra Diócesis, CÁRITAS está estudiando los conductos más adecuados para hacer llegar nuestra ayuda a los afectados de esta guerra en Siria e Irak. Obviamente, nuestro compromiso de solidaridad no hace discriminación por motivos de religión ni de orígenes étnicos; lo cual no obsta para que tengamos una preocupación especial por los cristianos de aquellos lugares, que son objetivo prioritario en este exterminio. Esperamos próximamente dar noticia de diversos proyectos concretos.

Queridos hermanos, uno de los efectos más positivos de la globalización ha sido el crecimiento en la conciencia de la misma dignidad de todos los pueblos de la Tierra. Estamos más cerca de entender que el mundo es una “casa común”, porque todos los habitantes de la Tierra conformamos una única familia. Su última encíclica sobre la ecología, “Laudato Si”, el Papa ha querido subtitularla así: “Sobre el cuidado de la casa común”. En realidad, no solo tenemos en común “la casa”; sino que todos los habitantes del mundo tenemos en común la misma “vida”. Tenemos un origen común, y tenemos un destino común. Mientras tanto, en el peregrinar de la vida, no podemos desentendernos unos de los otros, porque sería contrario a nuestra vocación más originaria, que es la “comunión”.

Encomiendo a nuestra patrona, la Virgen de Aránzazu, los frutos de la celebración del próximo Jubileo de la Misericordia, que el Papa inaugurará en Roma el día 8 de diciembre. La Diócesis está ultimando en estos momentos nuestra agenda para vivir intensamente entre nosotros ese momento de gracia. De momento, no cabe duda que la experiencia de la hospitalidad y el encuentro con los refugiados, será el mejor pórtico para el Jubileo de la Misericordia.

Santa María, “Madre de Misericordia”, “Reina de la paz”, “Madre de los refugiados”, ruega por nosotros.

 

“Errefuxiatuen” Ama

Arantzazuko Santutegia, 2015eko irailaren 9a

     Senide maiteok:

Gaur alaitasunez eta pozik ospatzen dugu gure Elizbarrutiko zaindari den Arantzazuko Amaren jaieguna. Datorren igandean, irailaren 13an, 2015-2016ko urte pastoralari hasiera emango diogu Donostiako katedralean, eta, aldi berean, apaiz berri baten ordenazioa ospatuko. “Familia” gure Amaren inguruan bilduta dagoen gaurko egun honetan, hau dela uste dut lekurik eta egunik egokiena, guztiok elkarturik, gure otoitzean Mikel Aranguren gazte azpeitiarra gogoan izan dezagun; gure herriaren gaurko egoera honetan Jesu Kristoren testigantza egingo duen apaiz leiala izan dadila eskatuko dugu.

Zalantzarik gabe, apaizetarako bokazioen ardura da eliztar izatearen ezaugarririk objektiboenetakoa. Gure gizarte honek bizi duen egoera moral eta espiritual larriak Kristoren Bihotzaren araberako eliz artzainen beharra adierazten digu oihuka.

Garbiak eta begi-bistakoak dira aipatu dudan egoera moral eta espiritualaren larritasuna adierazten duten ezaugarriak: sobera ditugu zatiketak, baina elkarguneak falta zaizkigu; sobera ditugu azaleko iritziak, baina sakontasunez elkar ezagutzea falta zaigu; sobera ditugu zalantzak, baina fedea falta zaigu; sobera ditugu sufrimenak, baina itxaropena falta zaigu… Hitz batean esateko, sobera ditugu “gezurrezko mesias” eta “gezurrezko promesak”, baina Jesu Kristo falta zaigu…Ebanjelioak dioen bezala, gu ere bidea galduta eta nahastuta aurkitzen gara, artzainik gabeko ardiak bezala… Zalantzarik gabe, Kristoren Bihotzaren araberako artzainen beharra dugu!

Orain beste egoera bat aipatu nahi dut: Iraken eta Sirian bizi duten larritasuna, eta beharturik gure ateetara iristen ari den migrazioaren egoera guztiz larria. Guretzat, kristauontzat, bereziki ezaguna zaigu beharturik egindako migrazio-gertaera. Burura datorkit –nola ez!– Familia Santuak Herodesen atzaparretatik Egiptora ihes egin behar izan zuenekoa, Jainko Haurraren bizia desegin nahi baitzuen, nahiz eta hura munduari bizia ematera etorri izan. Josek eta Mariak zaindu zuten, lehenengoz, arriskuan zegoen bizi hura, eta zaindu ahal izateko, ihes egin behar izan zuten aldi baterako –ez dakigu zehatz zenbat denbora izan zen–, beren kulturarako arrotza zen urrutiko leku batera… Nolakoa izan ote zen haien ibilaldia? Zer-nolako arriskuak izan ote zituzten? Beldurrik pasa behar izan ote zuten? Nola moldatu ote ziren hizkuntzarekin? Inork eman ote zien bidean eta gero Egiptora iristean ostatu? Zenbat denborako mantenua izan ote zuten, aurreratua izan zezaketen diru-pixkarekin? Aurkitu ote zuten lanbiderik? Arrotzak edo kanpotarrak izateagatik, mesfidantzaz eta susmo txarrez hartu ote zituzten? Lagunik egin ote zuten?…

Bai, errepikatu egiten da historia, eta berriro ere ate-joka ari zaigu Ebanjelioa. Hiru urte besterik ez zituen eta hondartzan itota azaldu zen Aylan izeneko haurtxo kurdo siriarraren argazkia Egiptora ihes egin behar izan zuen Jesus Haurraren irudiaren gainean jarria ikusten dugu. San Joanen Ebanjelioko hitzak datozkigu burura: “Bereengana etorri zen, eta bereek ez zuten onartu. Onartu zuten guztiei, berriz, Jainkoaren seme-alaba izateko ahalmena eman zien” (Jn 1, 11). Ebanjelio-pasarte honen arabera, harrera ona egitea funtsezko gauza da eta gai egiten gaitu Jainkoaren seme-alaba izatea lortzeko.

Frantzisko Aita Santuaren deiarekin bat eginez, harrera-ekimena jarri nahi dugu abian Donostiako gure Elizbarrutian. Gaur Santutegi honetan ezagutzea eman nahi dut publikoki, eta datorren igandean aurkeztuko dute parrokia guztietan:

  1. Iraketik eta Siriatik babes politiko eske datozenak onartzeko aukera eta prestasuna duten familia, parrokia eta erlijioso-elkarteei zuzentzen diegu deia.
  2. Errefuxiatuei eginiko harrera urte beterako izango litzateke, CARITAS egingo delarik gero toki berria aurkitzearen eta beraien beharren kargu.
  3. Urte horretan zehar harrera egiten duten familiek CARITASen bide-laguntza izango dute behar dutenerako.
  4. Zerbitzu hau eskaintzeko prest dauden familiek eta elkarteek beren parrokoarengana jo behar dute, eta haiek Donostiako CARITASen zerbitzuekin harremanetan jarriko dira, beharrezko koordinazioa bideratzeko.
  5. Harrera-baliabide hauek errefuxiatuen onarpena koordinatzeko ardura duten erakunde ofizialen eskura jarriko ditu Eliza Katolikoak.

Esandakoari beste zerbait ere erantsi nahi diogu: nazioartekoa den krisi honetan, gure eginkizun morala ez dela iheslari hauek onartu eta ostatu ematearekin bukatzen; izan ere, migrazio jendetsu honen jatorrian gatazka armatua dago, eta handia da horri irtenbidea aurkitzeko dugun erantzukizuna. Europara datozen Siriako eta Irakeko errefuxiatu hauek eskubide dute beren lurraldean bizitzeko, Estatu Islamiko delakoak bota egin baititu beren etxetik. Estatu Batuek eta Europak Erdialdeko Ekialdean izandako jarduera nahasiek –bereziki 2003an Irakeko gerrate hartan izandakoak– sustrairik gabeko estatuen sorrera izan dute ondorio, eta horietan aurkitu du fundamentalismo islamikoak hazteko lurrik onena. Arrisku larrian aurkitzen da kristautasuna Erdialdeko Ekialdean bizirik iraun ahal izateko; eta ez dugu ahaztu behar, ia bi mila urtetan bizi izan diren kristau-elkarteak direla.

Oraintsu, Antiokia, Alexandria eta Jerusalemgo Patriarka greko-melkitak –Erdialdeko Ekialdeko agintaririk handienetakoak, alegia– dei egin zion nazioarteko elkarteari errefuxiatuak onartze hutsarekin konformatu ez zedin, baizik eta gatazka hau sustraitik gelditzen ere inplika zedin. Hitz lazgarri hauek nazioarteko esku-hartze militar humanitarioaren behar morala ekarri digute gogora, hainbat aldiz adierazi izan baitu hori Eliza Katolikoak bere irakaspen sozialean.

Gatazkan bizi diren nazioetako biztanleekiko gure erantzukizunari dagokionez, esan nahi dizuet, gure Elizbarrutiko CARITAS aztertzen ari dela zein bide izan daitekeen egokiena, Siria eta Irakeko gerratearen kalteak nozitzen ari direnei gure laguntza iritsarazteko. Gauza jakina denez, elkarren arteko solidaritzak ez du bereizkeriarik egiten erlijioari edota jatorri etnikoari begiratuz; hala ere, horrek ez du esan nahi lurralde haietako kristauekiko ardura berezia izan behar ez dugunik; hain zuzen, kristauak dira hango txikizioaren lehentasunezko helburua. Gai honi dagokionez, ekimen zehatz desberdinen berri laster ematea espero dugu.

Senide maiteok: globalizazioak izan duen ondorio baikorrenetako bat, gure Lur honetako herri guztiek duintasun bera dutela konturatzea izan da, egia horren kontzientzia gero eta handiagoa izatea, alegia. Gero eta hobeto ulertzen ari gara “guztion etxea” dela mundua, familia bat bera osatzen dugula Lurreko biztanle guztiok. Aita Santuak ekologia gai harturik idatzitako “Laudato si’” azken entzliklikari azpititulu hau eman nahi izan dio: “Denona den etxea zaintzeaz”. Egiaz, denok elkarrekin duguna ez da “etxea” bakarrik; “bizia” ere elkarrekin dugu mundu honetako biztanle guztiok. Jatorri bera dugu denok, eta etorkizun bera. Beraz, bizitzako gure erromesaldian ezin gintezke batzuek besteenganako axolagabe izan, gure bokaziorik jatorrizkoena den “elkartasunaren” kontrako jarrera izango bailitzateke hori.

Zaindari dugun Arantzazuko Ama Birjinaren ardurapean jartzen ditut, Aita Santuak datorren abenduaren 8an hasiera emango dion Errukiaren Jubileu Urtearen fruituak. Burutzear dugu, une honetan, Elizbarrutian, urte honetako eginkizunen egutegia, grazia-une hau benetan bete-betean bizi ahal dezagun geure artean. Oraingoz, ostatu ematearen eta errefuxiatuekin elkartzearen esperientzia izango da, dudarik gabe, Errukiaren Jubileuaren ataririk ederrena.

Maria Santua, “Errukiaren Ama”, “Bakearen Erregina”, “errefuxiatuen Ama”, egizu otoitz gure alde.