En este contexto de la celebración del Misteri d’Elx 2024, en un clima de alegría y fraternidad, quiero aprovechar para anunciar públicamente la solicitud que he realizado a la Santa Sede para celebrar en 2025 un Año Jubilar en Elche, con motivo del 75º aniversario de la proclamación del dogma de la Asunción de María a los Cielos, realizada por el entonces Papa, Pío XII. Así mismo, con este motivo, nuestra Diócesis de Orihuela-Alicante se dispone a realizar en la ciudad de Elche, Dios mediante, un Congreso Internacional Mariano y de Primer Anuncio, del 21 al 23 de febrero. Todo ello quedará enmarcado dentro de la conmemoración del 2025º aniversario del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, que ha movido a nuestro Papa Francisco a convocar a toda la Iglesia para un gran Jubileo.
Nuestro deseo es que este Congreso Internacional Mariano sea un lugar de encuentro y de enriquecimiento del conjunto de la Diócesis en Elche, al modo como en el curso pasado lo hicimos en la Feria Diocesana en el IFA. Pero no solo eso, nuestro objetivo es también que este Congreso Internacional se constituya en un buen escaparate de Elche hacia el mundo, para que otras culturas y tradiciones puedan enriquecerse con el legado del Misteri. Trabajamos para ello en colaboración con la alcaldía de Elche.
En este Congreso Internacional Mariano no solo esperamos ofrecer conferencias mariológicas, sino también, mesas redondas, talleres, catequesis marianas, vigilias de oración, conciertos musicales, encuentros diocesanos, etc. Para contextualizar todas estas propuestas, no perdamos de vista que nuestro Congreso tiene un segundo título, ya que además de Congreso Mariano, es también Congreso “de Primer Anuncio”. Por lo tanto, nuestro objetivo es descubrir en María la ventana que Dios ha abierto al mundo para dirigirnos el mensaje de la salvación. Baste comprobar lo que acontece en los santuarios marianos, los cuales se han convertido en un escenario de primer anuncio para los alejados de la fe, además de consolidación en la fe para los que ya son creyentes. Recientemente hemos peregrinado cerca de un millar de alicantinos a Lourdes, acompañando a los enfermos de nuestra Hospitalidad y, una vez más, lo hemos podido comprobar.
Por nuestra parte, hemos diseñado una fase previa de este Congreso Mariano, de la que quiero destacar una magnífica reflexión teológica pastoral, a modo de Instrumentum Laboris, redactada por el director de nuestro Instituto de Ciencias Religiosas, D. Pedro Luis Vives Pérez, cuyo título es “La Asunción de María, anuncio y acogida de esperanza”, en la que se hacen diversas reflexiones sobre la oración de la Salve.
Os invito a hacer una lectura profunda de este documento de trabajo teológico-pastoral, en el que descubriremos que la Salve es un himno de esperanza cristiana y una oración que nos vincula con todos los devotos de María de toda la historia y de todas las culturas. Comprenderemos así la importancia de lo que el Papa Francisco denomina “el gusto espiritual de ser pueblo”.
Al hilo de la oración de la Salve vamos a describir, en primer lugar, las búsquedas y los anhelos de una humanidad desterrada (Semana del Pilar: “A ti suspiramos…”). En segundo lugar, gustaremos la mirada de Dios, que envolvió continuamente a María, como canta en el Magníficat (Semana del Pilar: “Vuélvenos tus ojos…”). Y, en tercer lugar, nos indicará qué caminos transitar para ser una Iglesia que acompaña y educa para acoger el Evangelio de la esperanza (Semana de la Candelaria: “Muéstranos a Jesús…”).
Como toda madre, cada vez que María miraba a su Hijo pensaba en el futuro. Por eso, Ella nos ayudará a disipar los temores del futuro próximo y nos infundirá la confianza y la esperanza que anhelamos, que no es otra que la esperanza definitiva… No olvidemos cómo concluye la Salve: “Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo nuestro Señor. Amén”.