El concepto católico de misericordia

Comferencia impartida en la jornada diocesana de Apostolado Seglar en Córdoba.

1.- ¿Cuáles son las deformaciones del concepto de misericordia en nuestro entorno?

A .- Concepto de Misericordia contaminado por el relativismo: “¡Tranquilos, no pasa nada, Dios es misericordioso!”. Invocar la misericordia de Dios es sinónimo, en la práctica, de negar la existencia del pecado. Se confunde la imagen del Dios Padre con la del Dio s abuelo. Se olvida por completo que Cristo nos urge en el Evangelio a la conversión y a dar fruto de buenas obras. La primera comunidad cristiana tuvo esto muy claro. Basta escucharle a San Pablo: “nos apremia el amor de Cristo, al saber que murió por nosotros” 2Cor 5, 14
B .- Concepto de misericordia reducido al puro emotivismo. ¡Pobrecillo, qué lástima me da, me siento impactado… El ejercicio de la misericordia se reduce a consolar.
C.- Concepto de misericordia contaminado por la desesperanza. En nuestros días, es muy difícil encontrarse a personas que sostengan un concepto jansenista de Dios. La predicación de la Iglesia en la que se ha subrayado tanto el amor de Dios, como el central de nuestro mensaje, ha arrancado la falsa imagen de un Dios inmisericorde del imaginario teórico. Pero otra cosa distinta, es a la hora de aplicarlo a mi caso concreto. Con frecuencia pensamos que Dios es misericordioso (en teoría), pero luego no nos personamos a nosotros mismos. Nuestra desesperanza puede conllevar a que creamos más en la misericordia de Dios hacia los demás, que hacia nosotros mismos. (“Lo mío es imperdonable”, “no tengo remedio”, “conmigo han llegado tarde”)

2.- Profundizamos en el concepto católico

Etimología: del latín misere (miseria, necesidad), cor, cordis (corazón) e ia (hacia los demás); significa tener un corazón solidario con aquellos que tienen necesidad.

Definición primera: La caridad volcada en el mísero.
Existen otros tipos de caridad, obviamente. El amor esponsal, no tiene a la misericordia como su característica principal (aunque también lo requiera). Lo mismo el amor entre hermanos, amigos, etc… La caridad de misericordia es el amor de Dios al hombre. (La caridad volcada en el mísero). Y el amor de misericordia de Dios hacia nosotros, se convierte en modelo de amor para los demás: “amaros unos a otros como yo os he amado”
Concepto bíblico en el Antiguo Testamento:
El concepto de misericordia posee una gran riqueza de significaos, comenzando desde la misma exégesis bíblica.
En la nota de pie de página número 52 de la encíclica “Dives in Mesericordia”, San Juan Pablo II hizo una extensa referencia al sentido del concepto bíblica del término “misericordia”
El Antiguo Testamento utiliza dos expresiones hebreas con matices semánticos distintos, para expresar nuestro término de “misericordia”: Hesed y Rahmin
Hesed: El término hesed indica una actitud profunda de «bondad», significa también «gracia» o «amor», esto es precisamente en base a la fidelidad de Yahvé con la Alianza. Dios es fiel=misericordioso. Desde esta perspectiva, el término hesed subraya los caracteres de fidelidad –responsabilidad del amor-, propios en cierto modo de la identidad masculina.
Rahmim: rah min, ya en su raíz, denota el amor de la madre (rehem= regazo materno). Subraya que el amor es totalmente gratuito, no fruto de mérito. Es una variante cuasi «femenina» de la fidelidad masculina, expresada en el hesed. Con este trasfondo, Rahmim subraya aspectos importantes del concepto de misericordia: ternura, paciencia, comprensión…. Al mismo tiempo que capacidad de generación… Un texto emblemático: “¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré” (Is 49, 15).

Tal vez, entre una multitud de matices, la aplicación más práctica para esta charla que se desprende de los estudios etimológicos y semánticos bíblicos, es la siguiente: Equivalencia semántica en el lenguaje bíblico entre los conceptos de “corazón” y “entrañas”
El corazón (“leb”-“kardia”) es sinónimo semánticamente del útero (“rahamin”-“splanchana”); de manera que cuando confesamos el amor de Dios en la imagen del Corazón de Jesús, en el fondo, estamos manifestando nuestra fe en que el amor de Dios nos “gesta”-“engendra” a una vida nueva. El Corazón de Cristo es la imagen del amor materno de Dios que, en su potencia regenerativa, nos sana, nos rescata, nos rehace, nos perdona…
La misericordia incluye también la regeneración. (No pretendo en esta charla abordar todos los matices del concepto de misericordia, que sería imposible,
La misericordia de Dios nos da la oportunidad de “nacer de nuevo”. Ante las palabras de Jesús que hablan de la necesidad de “nacer de nuevo” para poder entrar en el Reino de Dios (cfr. Jn 3, 5), Nicodemo pregunta con incomprensión y quizás también con incredulidad: “¿Es que puede un hombre volver a entrar en el seno materno?” (Jn 3, 4). HE AQUÍ EL MILAGRO DE LA MISERICORDIA DE DIOS
Definición segunda: La misericordia no es solo la compasión hacia el mísero, sino la gracia que lo rescata de su miseria.
Una definición importante ante ese concepto distorsionado de misericordia al que nos hemos referido: Misericordia=actitud afectivo compasiva comprensiva
Insistimos, la Misericordia es también gracia regeneradora. Por esto es tan importante entender bien el significado bíblico del término corazón=útero
El problema estriba tal vez en que habíamos contaminado el término bíblico de “corazón”, con el sentido “romántico” del término.
De aquí se deriva también una correcta compresión de la imagen de la Iglesia como Hospital de Campaña, de la que nos habla en Papa Francisco:
– Tratamientos sintomáticos (cuidados paliativos) , tratamiento terapéutico-sanador
-Pero para Dios no hay nada imposible, la gracia divina va más allá de los cuidados paliativos, y llega a curar el problema de fondo.

3.- Una cuestión de fondo: concepto de “justificación” y “redención” que subyace en el concepto de misericordia

Lo anterior tiene estrecha relación con la correcta comprensión de la redención del hombre: ¿Cómo comprendemos la redención del pecador por parte de Dios? ¿Cómo hay que entender la justificación?
– Imagen luterana muy tentadora… Lutero partía de una experiencia de impotencia personal para luchar contra el pecado (al estilo de la que le mismo San Pablo expresa –no soy capaz de evitar el mal que no quiero, ni de hacer el bien que quiero hacer—. De ahí formula la teoría de la justificación por la fe, y no por las obras.
– Somos un montón de estiércol en medio del campo. Y la redención de Cristo es comparable a una gran nevada, que tapa todo el campo, incluyendo el montón de estiércol. ¡nadie diría que debajo de ese montón de nieve, se esconde el estiércol! Así es la redención de Dios, que tapa nuestro pecado con su misericordia.
– Pero Trento responde ante esta concepción: Justificación=santificación
– Esto explica, por ejemplo, el porqué del purgatorio: porque no puede haber justificación sin santificación

4.- Otra cuestión de fondo: falsa contraposición de misericordia-justicia; caridad-verdad

¡Cuánto daño hace la contraposición justicia-misericordia; verdad-caridad!
– Para entender esto bien, hay que empezar por denunciar malentendidos sobre el concepto de justicia, que no tienen nada que ver con el sentido cristiano, y que han hecho antipática la palabra justicia (explican, pero no justifican):

.- El concepto de justicia a veces, está contaminado de la sospecha de arbitrariedad, por motivo de lo que vemos en la justicia humana (“E Tribunal Supremo deroga en segunda instancia por cuatro votos contra tres, la ley aprobada por el tribunal inferior, etc)… (Baste recordar el dicho popular de ¡la justicia es un cachondeo!)
.- Otras veces, el concepto de justicia parece estar contaminado de visceralidad, incluso de venganza (Así, el término “operación justicia infinita” acuñado por Bush tras el atentado de las Torres Gemelas, en el fondo encubría una realidad inconfesable: “venganza infinita”)

– Desde el punto de vista bíblico, no existe tal contraposición:
El término “misericordia” en los Evangelios: 10 veces… (5 veces en el magnificat y benedictus) (2 veces citando el AT “Misericordia quiero, y no sacrificios”) (una vez en la bienaventuranzas, cuyo versículo es el lema del Jubileo de la Misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mt 5, 7)….. y un texto más bastante desconocido: “Hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe!” (Mt 23, 23)
Significativas las palabras de Jesucristo: lo más importante es “la justicia, la misericordia y la fe”

– En el magisterio de la Iglesia, ha sido especialmente Benedicto XVI, quien más ha denunciado la falsa oposición de ambos conceptos:
Spe Salvi 44: “Dios es justicia y crea justicia. Éste es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero en su justicia está también la gracia. Esto lo descubrimos dirigiendo la mirada hacia el Cristo crucificado y resucitado. Ambas –justicia y gracia– han de ser vistas en su justa relación interior. La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra acabe por tener siempre igual valor. Contra este tipo de cielo y de gracia ha protestado con razón, por ejemplo, Dostoëvskij en su novela Los hermanos Karamazov. Al final los malvados, en el banquete eterno, no se sentarán indistintamente a la mesa junto a las víctimas, como si no hubiera pasado nada.”

– Insisto: La tentación de nuestros días es la disociación de caridad y verdad… Y sin embargo, “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Ahora bien, en nuestra cultura, ¿quién es el “feo” y “antipático” en esta dualidad? Todos sabemos la respuesta…. LA VERDAD, LA JUSTICIA
Algunos textos de “Caritas in Veritate”, encíclica de Doctrina Social
Cita emblemática: “Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal”
“Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad”
“La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad (cf. Jn 8,32) y de la posibilidad de un desarrollo humano integral.”

– A la luz de lo que hemos subrayado en este punto: la indisolubilidad de la verdad y la caridad, la justicia y la misericordia. Podemos avanzar hacia una nueva definición de justicia, complementaria de las anteriores
Tercera definición de justicia (formulada por Giussani, fundador de Comunión y Liberación): La misericordia de Dios es una “justicia que recrea” al hombre.
“Dios nos toma tal y como somos, pero no nos deja como nos encuentra, nos cambia según la medida exigente de su amor. Su gracia no llega desde lo alto para justificarnos, dejándonos como estamos, sino que es un don que entra en nosotros transforma” (Cardenal Müller)

5.- Aclarado que justicia y misericordia son inseparables…: Existe un plus de la misericordia sobre la justicia Primacía de la misericordia sobre la justicia.

– La primacía de la misericoridia sobre la justicia (al mismo tiempo que la indisolubilidad de ambas), es clave, para no caer en el riesgo del jansenismo. La misericordia nos ayuda a no perder la confianza y la alegría, en medio de la exigencia de justicia
Algunas citas clave:
“Justicia sin misericordia es crueldad” (Sto. Tomás de Aquino)
“Si no somos capaces de unir la compasión a la justicia, terminamos siendo seres inútilmente severos y profundamente injustos” (Papa Francisco)
– “Súmmum ius summa iniuria” ( ‘máxima justicia: máxima injusticia’)

– La gracia, la caridad, la misericordia, preceden a la justicia, y la dan a luz
– No es que Dios nos ame porque seamos justos… sino aun siendo pecadores
– Nos ama gratuitamente, posibilitando que podamos ser justos.

Aunque en un orden lógico-filosófico la justicia es un paso previo a la caridad; tanto en el orden teológico, como en la experiencia existencia, la caridad precede a la justicia, y la hace posible:
Episodio de Zaqueo (Lc 19)
– La mitad de mis bienes se la doy a los pobres
— y si en algo he faltado a alguien, le restituiré cuatro veces más…

Un punto clave para que entendamos la importancia de la primacía de la misericordia sobre la justicia (aun siendo indisolubles:
¿En qué se funda mi autoestima?
– En mis obras de justicia
– En ser amado incondicionalmente

6.- Implicaciones prácticas del concepto de misericordia:

A.- La primera definición de justicia que hemos dado es: La caridad volcada en el mísero.
Ante esto, lo más grave que nos podría ocurrir es no tener conciencia de pecado, es decir, no ser conscientes de nuestra miseria.
Definición de “Cristiano”: Mendigo de la misericordia… (Requiere tener conciencia viva de ser mísero) (La soberbia y la autosuficiencia conlleva la autoexclusión del banquete de la misericordia)
En realidad, la única forma que existe para tener plena conciencia de pecado, es tener conciencia e ser un pecador perdonado. (El hijo pródigo no se percató plenamente del drama del pecado hasta que no fue perdonado)

B.- La segunda definición de la misericordia que hemos dado es: La misericordia no es solo la compasión hacia el mísero, sino la gracia que lo rescata de su miseria.
Por lo tanto, misericordia, pero no como la da el mundo. Misericordia, pero no relativismo:
Cita potente del Papa Francisco en la Misa de Gallo de este año: “El mundo es duro con el pecador e indulgente con el pecado” (Papa Francisco, en la Misa de Gallo). ¡Cristo es inflexible con el pecado e indulgente con el pecador!
“La Iglesia es intolerante en los principios porque cree; pero es tolerante en la práctica porque ama. Los enemigos de la Iglesia son tolerantes en los principios porque no creen; pero son intolerantes en la práctica porque no aman” (P. Reginald Garrigou-Lagrange, O.P.)

C.- La tercera definición de misericordia que hemos dado es: La misericordia de Dios es una “justicia que recrea” al hombre.
De aquí se deriva que la auténtica justicia tiene que integrar la mística y la ascética:
+ La misericordia de Dios es gratuita, pero no es barata…
+ Cuando Dios da su gracia, el hombre suda…

D.- Hemos dicho también que, aun siendo insoluble el binomio justicia-misericordia, existe una primacía de la misericordia sobre la justicia:
Cuidado con que el rescatado se convierta en un intolerante… (Peligro del neoconverso) (Como les pasa a algunos que dejan de fumar y se convierten en unos intolerantes con los que fuman)
En esta reacción un tanto fundamentalista hay una contradicción, porque Dios permitió nuestra experiencia de debilidad, para que crezcamos en paciencia y comprensión con los débiles…
Un signo importante de saber conjugar misericordia y la justicia: “Sé exigente contigo mismo y misericordioso con los demás”
La verdadera santidad no se escandaliza del pecado.

7.- El secreto de la misericordia

– No podemos olvidar que la experiencia luterana que dio origen a su concepto de justificación, partía de una experiencia humana muy próxima para todos nosotros: la impotencia en el camino de la santidad. A veces parece que damos un paso para adelante, y otro parar atrás. Con frecuencia arrastramos la frustración de que siempre nos confesamos de los mismos pecados, y no nos vemos capaces de superarlos.
– El texto de San Pablo es emblemático: “Soy de carne, vendido al poder de la carne. Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco… Querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero… ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me conduce a la muerte’… ¡Gracias sean dadas a Dios, por Cristo nuestro Señor! (Rm 7, 14-25)
– No es verdad que “querer sea poder”
– El voluntarismo se traduce en “presunción” cuando nos va bien; y en “desesperación” cuando nos va mal.

– ¿Cómo se resuelve entonces esta experiencia de impotencia? ¿De qué manera se manifiesta la misericordia de Dios en nuestra impotencia?
La clave está en la resurrección. Existe el milagro de la santidad, porque existe la resurrección. La resurrección es la destrucción de la impotencia humana… Hasta llegar a poder decir: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” (Flp 4, 13)
Más aún: “No puede haber justicia sin resurrección de los muertos” (Spe Salvi nº 42)

– Frente a la fe fiducial que proponía lutero, (ser cubierto por el manto de la misericordia), la fe-esperanza-caridad que nos introduce en el corazón-útero de Dios.

-Este es el matiz para entender correctamente la MISERICORDIA, el “corazón” de Dios es “útero”, al mismo tiempo…
– El que nos creó de la nada, nos hará santos por su misericordia.