Joven Cristo te llama

A ti, que eres joven… ¡Cristo te llama!

Este fin de semana se desarrolla en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid un Fórum de Pastoral con Jóvenes, al que acuden cerca de dos mil jóvenes pertenecientes a más de doscientas asociaciones e instituciones que se esfuerzan en la evangelización del mundo joven. La práctica totalidad del movimiento juvenil católico está representado en este Fórum. Pocas veces, como en la presente ocasión, hemos sido testigos de un esfuerzo tan grande de comunión e integración en la Pastoral Juvenil española. Una iniciativa encomiable que nació de la orden religiosa de los Escolapios, y que ha sido canalizada por las Delegaciones de Pastoral Juvenil de todas las diócesis españolas. La Providencia ha querido que éste sea el marco para dar el pistoletazo de salida a la preparación de las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2011 en Madrid.

La fuerza de la esperanza

Recientemente ha finalizado en Roma el Sínodo de la Palabra, y resuena en nosotros un pasaje bíblico, que bien podría ser elegido como tema central de nuestra pastoral juvenil: “Os escribo a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno…” (1 Jn 2, 14). ¿A qué jóvenes se refiere San Juan? ¿Existen en nuestros días este tipo de “jóvenes fuertes”, que permanecen fieles al mensaje de la Palabra de Dios y que salen victoriosos de las múltiples tentaciones? ¿No se tratará, tal vez, de un pasaje bíblico que describe a los jóvenes del primer siglo del cristianismo, pero que está muy alejado de la radiografía sociológica del actual mundo joven?

Sin embargo, la Palabra de Dios, a diferencia de la palabra de los hombres, no se limita a describir las circunstancias y situaciones de un determinado tiempo y lugar, sino que tiene el poder y la gracia de transformar la realidad, engendrando y dando a luz a una juventud renovada por el Evangelio de Cristo. La fuerza de la esperanza cristiana es tal que, en plena crisis de secularización del Occidente cristiano, en una situación histórica que muchos perciben como de “fin de época”, escuchamos la voz del Espíritu que anuncia el renacimiento de la experiencia cristiana: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” (Ap 21, 5). Si algo está quedando claro en esta crisis postmodernista es que Jesucristo y su Evangelio no tienen alternativa. Como decía Chesterton: “Cualquier cosa muerta puede ir con la corriente, pero solamente algo que está vivo puede nadar contra la corriente”.

La fuerza de la comunión

En nuestros días y en nuestras circunstancias, el aislamiento es “mortal” para el joven creyente. Los jóvenes cristianos que se encuentran en este Fórum de Pastoral con Jóvenes, son conscientes de la importancia de la comunión para que el seguimiento de Cristo sea factible. Dios ha querido que caminemos juntos y que tengamos necesidad unos de los otros, para llegar a descubrirle. Estamos conectados por Jesús en la Iglesia… Se trata de un presupuesto irrenunciable.

Una de las señales más claras de la madurez cristiana, es la conciencia de la necesidad de ser acompañados y acompañantes, al mismo tiempo. Todos nosotros tenemos algo de “oveja” y de “pastor”. Es verdad que para aprender a ser “pastor experimentado”, en buena lógica, primero hay que ser “oveja dócil”. Pero también es cierto que hasta que el joven no viva la experiencia de acompañar a otros jóvenes y de ser apóstol de Cristo ante ellos, no llegará a valorar y a abrirse a la riqueza de comunión que se le ofrece en el seno de la Iglesia.

El referente de la joven nazarena

El Fórum vive un momento álgido en la asistencia a la Vigilia mariana en la fiesta de Santa María de la Almudena. María es el paradigma del encuentro entre la sed que Dios tiene del hombre, y la sed que el hombre tiene de Dios. La sorpresa del joven que descubre a María, se produce al comprobar que mucho antes de que saliésemos al encuentro de Dios, Él ya había salido en nuestra búsqueda.

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, la razón de ser de la Pastoral Juvenil no es la organización de actividades entretenidas para los jóvenes, sino un acompañamiento que conduzca al encuentro personal con Dios y que posibilite el discernimiento de la voluntad divina en la vida del joven.

Como le gusta repetir a Benedicto XVI en sus alocuciones: “Quien no da a Dios, da demasiado poco” y “Quien excluye a Dios de su horizonte, falsifica el concepto de la realidad”… Por ello, por fidelidad al proyecto de Dios y por amor a los jóvenes, no nos vamos a conformar con una Pastoral Juvenil de mínimos, sino que hacemos nuestro el ideal de la Inmaculada, recogido de alguna forma en el lema elegido para el Fórum: “Caminar por las alturas” (Habacuc 3,19).