COF: Centro de Orientación Familiar

La creación de un Centro de Orientación Familiar en nuestra Diócesis es una noticia de primera línea, tanto en el ámbito eclesial como social de Palencia. Hace ya cuatro años que la Conferencia Episcopal Española aprobó el Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España. Se trataba de un amplio documento de 250 páginas, que fue recibido con no poca ligereza por algunos medios de comunicación de ámbito nacional. En el capítulo final se planteaba la necesidad de poner en marcha diversos servicios de pastoral matrimonial y familiar. Entre ellos, destacaba el llamado “Centro de Orientación Familiar” (COF), para el cual, el citado Directorio proponía unas metas muy ambiciosas:

“Debe constar de un equipo de profesionales de los distintos ámbitos que afectan al matrimonio y a la familia: orientadores familiares, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, sexólogos, médicos, juristas, moralistas y sacerdotes, etc., dotados de competencia científica actualizada, de disponibilidad para el trabajo en equipo, y para el método de orientación y consulta específico del COF. Los profesionales realizarán un trabajo de asesoramiento, consulta, terapia y prevención a nivel personal, matrimonial y familiar en situaciones de dificultad o en crisis relacional.

Los ámbitos de intervención serán los problemas matrimoniales, con particular atención a la vida relacional en los aspectos de comunicación y diálogo, a la vida sexual, a la regulación de la fertilidad y a la acogida de la vida; las relaciones familiares, con una atención a todas las fases del ciclo familiar, a las situaciones irregulares, a los ancianos; la educación de los adolescentes y jóvenes para la vida y el amor; las actividades de formación y prevención en el ámbito comunitario y territorial para favorecer una nueva cultura familiar.” (nº 277)

En Palencia, como en todos los inicios, comenzaremos humildemente. Necesitaremos de la colaboración de todos los católicos, al mismo tiempo que de la implicación de las instituciones púlicas, para alcanzar esas metas tan ambiciosas. Pero, nuestro convencimiento y nuestra apuesta por la familia, son incondicionales.

Hace escasamente diez días, conocíamos datos estremecedores referentes al año 2006: el divorcio ha experimentado un aumento del 74% en España, con respecto al año anterior. El número de parejas que habían roto su relación matrimonial en su primer año de matrimonio, ha crecido un 330% en el espacio de ese mismo año. Al mismo tiempo, todos los datos provenientes de multitud de estudios son concluyentes, hasta el punto de demostrar la enorme factura que ha de pagar la familia y que se deriva de su propia desestructuración: Los índices de fracaso escolar son muy superiores en los niños educados en familias monoparentales, la violencia doméstica tiene un índice trece veces superior en las parejas de hecho que en los matrimonios, el índice de pobreza es sensiblemente mayor en las familias rotas, etc. En definitiva, la salud familiar contribuye especialmente a prevenir todo tipo de males sociales, hasta el punto de que la defensa del matrimonio y de la familia ha dejado de ser una mera preocupación moral para convertirse en una cuestión de salud pública, ya que los presupuestos y esfuerzos que una sociedad destine a la preservación y defensa de la institución familiar, son inversamente proporcionales a los que engruesan la partida de «asuntos sociales».

Una cosa es respetar y tolerar los fallos de las personas. Pero otra muy distinta es proceder de forma que los errores se conviertan en la norma común, o en el modelo de comportamiento. Parecería lógico que existiesen más recursos sociales para ayuda de las crisis matrimoniales y familiares. Ante una carencia tan patente, la Iglesia siente la necesidad de salir en auxilio del matrimonio y la familia.

El COF es un instrumento técnico al servicio de la Pastoral Familiar. Somos conscientes de que, en los tiempos que corren, es necesario abordar los problemas en toda su hondura, sin simplificaciones. La Iglesia no puede limitarse a declarar la inmoralidad de determinados desórdenes familiares, sexuales, antropológicos… Es necesario, al mismo tiempo, ofrecer instrumentos de escucha y ayuda psicológica, de reestructuración, orientaciones preventivas, terapias sanadoras, etc.

Los tres objetivos iniciales con los que nace el Centro de Orientación Diocesano son los siguientes:

1.- La educación en una visión integrada de la afectividad y de la sexualidad, al servicio de la vocación al amor. A tal efecto, se ofertarán cursos especializados, en el ámbito escolar y parroquial.

2.- Ayudas para la comunicación familiar, tanto a nivel preventivo, como ofreciendo terapias a las parejas y matrimonios con problemas de comunicación y convivencia.

3.- Asistencia en los cursillos prematrimoniales y en las llamadas escuela de padres. Enseñanza de los métodos naturales de la regulación de la natalidad.

El cristianismo tiene una idea muy alta del matrimonio, la familia, la procreación, la educación de los hijos, la sexualidad, la afectividad, el amor… Tenemos ahora un instrumento inmejorable para poner manos a la obra. ¡Apoyemos este Centro de Orientación Familiar Diocesano, que nace plenamente al servicio de todos los palentinos!